Traído desde la ciudad de Monterrey en 1993, nadie lograba identificar de qué se trataba, de hecho la leyenda urbana cuenta que un par de años antes, en el lote donde se construía el edifico, lo único que se podía observar eran unas escalinatas maravillosas, hechas de mármol blanco, pero que daban a una vacía y terregosa zanja donde se colocarían los cimientos.
Quince años después, la obra concluida es una de las diferencias entre éste periódico y los que llevaban varios años en la capital. Las grandes escalinatas llegan, después de un cuartucho y una puerta detectora de metales, al lobby donde una recepcionista regula y registra las entradas.
La parte central de las instalaciones es un espacio bastante amplio, una especie de plancha blanca sobre la cuál un techo de cristal deja pasar la luz. Al fondo hay una fachada colonial, donde en el punto más alto y céntrico está una virgen de Guadalupe.
Un edifico lujoso, del cuál se puede deducir la capacidad económica del periódico, fue la primera impresión al llegar al recinto, después la sorpresa de que prohibieran la entrada a cámara de foto o video, incluso celular y grabadoras de sonido, justificándose con ser medidas de seguridad, decepcionó a más de uno que no querían perder detalle.
La presentación del periódico corrió a cargo de Cristina Barranco, del departamento de Recursos Humanos, explicando las cinco diferencias fundamentales entre el Reforma y los “demás” diarios de la capital. Enumeró el uso de color en sus páginas, las secciones que son para toda la familia, la distribución en seis columnas, la linealidad de la nota, es decir, que ésta no se corta por ningún motivo y finalmente el amplio uso de gráficos.
Cuando el discurso terminó, se dio pie a las preguntas, pero a la mayoría de ellas no se le dio respuesta, un simple “no tengo esa información” o “no sabría decirte” obtenían algunas de las dudas presentadas, así se prosiguió a la segunda parte del recorrido.
Puede ser que la respuesta a ciertas preguntas se desconociera, pero en todo caso, la preparación de una presentación, sea para quién sea, habla bien o mal de la organización del periódico, y del conocimiento que tienen los mismos empleados a cerca del medio en el cual trabajan, en la presentación fue un discurso prefabricado lo único que se recibió.
Al llegar a la zona de redacción, parecía extraño ver sólo a 20 personas de las más de cien que trabajan en ese departamento. Pequeños cubículos repartidos en varias líneas paralelas, estableciendo la diferencia entre cada sección del periódico, se comportan como producción en cadena, donde la información pasa de la redacción de una nota a la edición de la misma, para colocarla posteriormente en la parte correspondiente dentro del cuerpo general del diario.

Después de la explicación detallada de cada uno de los pasos, una nueva ronda de preguntas abiertas se inició, una de ellas resultó demasiado incómoda para la “guía”, en ésta se preguntaba sobre la línea editorial que dirige al periódico, a lo que la respuesta dejó más espacio para interpretaciones “no tenemos línea editorial, somos independientes”, respondió Barranco. ¿Es acaso que no pueden identificar una línea a la cual seguir dentro de sus páginas, que no les complazca la que siguen o no les convenga decirlo? Más aún cuando es de la opinión pública que el periódico tiene una tendencia de derecha.
Un departamento de publicidad de iguales proporciones al área de redacción indica la importancia que se le da al ámbito económico en el Reforma, comparándolo con los demás medios impresos a nivel nacional, pues el alto contenido de anuncios publicitarios le imprime al mismo tiempo un aire de empresarial, pues los intereses de las empresas privadas forman parte importante de los intereses mismos del diario.
Después de varios paseos más por distintos departamentos de las instalaciones, culminó la visita con la entrada al área de impresión. La enorme maquinaria de tiraje estaba apagada y de manera breve se procedió a reseñar, como en el resto del recorrido, su funcionamiento.
Finalmente el sabor de boca resultado de la visita fue el mismo al de una excursión de primaria por un museo, dónde no se permitía hacer ruido ni incomodar a quienes ahí laboraban, de ninguna manera replicar y desafortunadamente donde la información fue incompleta e insatisfactoria.

Y el título, y los balazos, y quién escribió este trabajo?
ResponderEliminarAguas con la presentación de tus trabajos... eso dice mucho de una persona...
Salu2